D. Tiburcio Ruiz de la Hermosa
P
PP
Se gastó por nosotros, víctima de su negarse a sí mismo, lleno de amor y caridad.
Protector de la Familia
Infancia
Nació la Sierva del Señor en la ciudad de Daimiel , de los honrados y humildes padres Joaquín Giménez de los Galanes y Antonia Ortega , en 23 de septiembre de 1839 , siendo la primogénita de éste dichoso matrimonio .
Criáronla sus piadosos padres en el Santo temor de Dios , tanto que, a la tierna edad de dos años y medio o tres , su cristiana y santa madre le puso a la cintura una soguilla de crudo esparto , para que desde niña se acostumbrase a practicar la penitencia , y a desagraviar a la divina justicia de las ofensas e injurias , que le infieren los pecadores de todo el mundo , soga que llevaba con mucho gusto la piadosa y obediente niña.
Desde tan tierna edad le enseñó su celosa madre a rezar, y a recogerse en su interior , ofreciendo a Dios todo cuanto hacía o practicaba , costumbre que arraigó de tal manera en ella , que le duró toda su vida.
Tenía Josefa unos diez u once años , cuando un día de invierno iba a la recogida de aceituna , en compañía de sus padres y de otras personas. Marchaba la piadosa joven un poco detrás de la cuadrilla, como acostumbraba a hacerlo ,recogida interiormente y rezando sus diarias devociones ; cuando he aquí que ve delante de sí a un precioso niñito rubio , descalzo y envuelto en vaporosa y blanca camisita; jugando la piadosa niña que era algún niñito abandonado ,y que sufriría mucho frío , pues todo el campo estaba a la sazón helado , quiso cogerle para abrigarle en su regazo con su delantal; pero cual fue su sorpresa , cuando ve que al cogerle , con una agilidad pasmosa , el niño se adelanta corriendo unos pasos delante de ella vuelve a cogerle segunda y tercera vez , y se repite una y otra vez la misma escena.
¡Qué contraste tan marcado entre la vida pura y sencilla, humilde y penitente de esta mujer iliterata y despreciada por el mundo, y la nuestra sibarita y regalona ,que rehúsa sufrir y padecer un poquito por nuestros muchos , y , tal vez,graves pecados…!
Era estudiantillo de diez años de edad ,el que esto relata , y empezaba los estudios de la segunda enseñanza para obtener el grado de bachiller en Artes ,cuando un día se encontró en la calle con la sierva de Dios ,y ésta le dijo : “ Tú hijo mío ,tienes que ser un buen sacerdote “ ,palabras que repitió varias veces a los familiares de aquél , y que se han cumplido en cuanto al sacerdocio ; pero ¿en cuánto a la bondad …?¡Dios lo sabe! ¡Ojalá que sea así!.
Lo cierto es que , tanto el estudiante , como sus padres , lo recomendaron reiteradas veces a las oraciones de la bendita mujer.
Principan sus visiones y Gracias extraordinarias.
El Principio de las grandes confidencias.
Era el día 13 de diciembre del año 1914. Estando la madre del que esto relata en la iglesia parroquial , arrodillada sobre la tarima del altar de Santa Rita de Casia ,frente al comulgatorio , preparándose para recibir la Sagrada Comunión, llegó la Sierva de Dios y se arrodilló detrás de aquélla, sobre la misma tarima , y viéndola mi madre tan descolorida y encogida bajo el raído pañuelo de lana que llevaba sobre sus hombros , le tocó las manos , y al ver que las tenía heladas como un carámbano de hielo , pensó para sí : “Esta pobrecita anciana de seguro no cenó anoche , no ha desayunado aún , pues va a comulgar , como todos los días , y … ¿qué desayunará y comerá después…?.Habiendo comulgado ambas , y , dado gracias , una vez las dos en el atrio de la iglesia , dijo , mi querida y santa madre a Hermana Josefa : ”Véngase conmigo a casa por un momento”. Llegadas a casa ,le dio el desayuno , y me dijo : “Hijo mío , si te parece podríamos decir a hermana Josefa , que viniera todas las semanas un día , para que estuviera aquí al brasero , y comiera con nosotros”. Le respondí , bien , madre mía, por usted un día , y por mí otro”. Enterada de la resolución , mi abuela materna ,que también vivía con nosotros ,dijo , y por mí otro día”. Se convino , pues , que viniese a casa después de comulgar , por todo el día , los martes , los jueves y sábados , por nuestras respectivas intenciones. Después vino más a menudo , y siempre que era día extraordinario en la familia ,o festividad de la Santa Iglesia; y también iba a casa de mi hermana casada.
El doctor Tirdelh (d. Tiburcio)