D. Tiburcio Ruiz de la Hermosa
P
PP
Se gastó por nosotros, víctima de su negarse a sí mismo, lleno de amor y caridad.
Protector de la Familia
Efectos de su Oración.
Dicen las Sagradas Páginas que “ la oración del humilde traspasará las nubes , y no reposará hasta acercarse al Altísimo, del cual no se apartará hasta tanto que incline hacia El los ojos. Esto precisamente ocurría con la oración de esta querida sierva de Dios.
+ Estaban en otra ocasión mi padre , la criada y la sierva de Dios en la galería , tantas veces repetida ; era lunes , y mi madre al marchar por la tarde a un ejercicio de los espirituales , que estaba practicando dijo a la precitada criada , que cosiese en la máquina una pieza de ropa interior , en la cual tenía que hacer unos pespuntes , porque urgía usar dicha prenda. A los pocos momentos de empezar a coser , saltó la aguja hecha pedazos . Díjole la sierva de Dios : ” no te enfades hija mía , ten paciencia“. Buscó la criada otra aguja para continuar su faena , pero en vano , en esa ocasión escaseaban las agujas de máquina , por lo que fue preciso ir al establecimiento de las máquinas Singer en esta población , y tampoco tenían , volviendo a casa decepcionada ; y empezó de nuevo a buscar y revolver cuanto había en el cajoncillo de la máquina , por si no había registrado bien anteriormente, siendo inútiles también todas sus pesquisas. Entonces dejó la pieza de ropa interior , de que se viene tratando, encima de la máquina ; vino junto a los que estaban con ella , y se puso a coser a mano otra pieza de ropa distinta de la mencionada. La sierva de Dios guardaba silencio , pero oraba en su interior, mi padre desgranaba las cuentas de su rosario entre los dedos de sus manos , a los pocos minutos Cecilia necesitaba una hebra de hilo para continuar su labor , se levanta para tomar hilo de una garrucha que había en la máquina , y …¿Qué es lo que ve…?Una flamante aguja de máquina de coser ,encima de la pieza de la ropa interior , y asombrada exclama : ”¿Pero que milagro es éste…?, ¿quién ha puesto aquí esta aguja…?, y cogiéndola con sus dedos la muestra a mi padre que tampoco salía de su asombro , habiendo visto todo lo que había ocurrido, y la bendita sierva de Dios , ocultando lo que sabía perfectamente , dijo : ”Pues …¡es verdad…!.Cuando Dios quiere nada hay imposible para El; y volvió a su silencio. Mi padre y Cecilia , que nos contaron después el suceso , nos decían a mi madre y a mi : ”La hermana Josefa con sus súplicas ha hecho el prodigio “ , pues , advirtieron cuán poca sorpresa había causado a la sierva de Dios el hecho prodigioso acaecido.
En efecto ; después , cuando estuvimos solos , me dijo que vio al Chiquitín con la aguja en cuestión entre los dedillos , que se la enseñó contento a la sierva de Dios , y enseguida la llevó y dejó encima de la prenda que había que coser; ero la humildad de aquélla , no me dijo que este prodigio se debió a su fervorosa oración. Era tan agradecida la santa anciana ,que no dejaba de orar y rogar a Dios por las necesidades de sus bienhechores , y de un modo especial , lo hacía por las personas de esta casa , y por su director espiritual ; así que no es extraño , que éste estuviese siempre favorecido por el Señor , y así decía a mi madre: ”Ya va a salir a la calle el padre”. -“¿por qué ,hermana Josefa ?”, preguntaba aquella; y respondía : “Porque ya está allí el Chiquitín, esperándole para marchar”.
ESTA HISTORIA DE LA AGUJA ME LA CONTARON LA HIJA DE CECILIA Y UNA NIETA, LLAMADAS AMBAS ESPERANZA,SIN SABER QUE ESTABA ESCRITA EN LA BIOGRAFIA QUE HABIA HECHO DON TIBURCIO. ELLAS DESCONOCÍAN QUE ESTUVIERA ESCRITA ESTA HISTORIA (Mª de los Ángeles M. de Almagro, autora del libro Josefilla).
La comida ha sido considerada en todos los tiempos como un acto sagrado ; y la Santa Iglesia Católica quiere que , antes de empezar a comer , se bendiga aquélla ; y después se den gracias a Dios por ese beneficio.
+ Era de ver los apuros que pasaba la pobrecita anciana con mucha frecuencia , especialmente en los viernes , y alguno que otro día entre semana. Apenas empezaba la comida quedaba parada , o se ponía a rezar. Preguntada por qué razón no comía , respondía que no tenía mucha gana ; y si se le insistía diciéndola , si es que no le agradaba la comida , respondía que sí le gustaba ; que ella comía de todo; pero que no le parecía que debía comer hasta tener más apetito ; que luego a la tarde comería y merendaría juntamente.
Preguntándole aparte el que esto escribe , si no le agradaba la comida , que me lo manifestase con franqueza , me respondió: ”padre, no es eso ; es que el Chiquitín me ha puesto las dos manecitas encima del plato de comida , y me ha dicho que no coma; que haga un poquito de penitencia … ¡con tanto apetito como iba yo a comer…!, ¡y tanto como me gusta el arroz ,como lo han guisado!; pero la bendita sierva de Dios obedecía sin réplica ; ni mostraba impaciencia , ni disgusto por estos ayunos improvisados , sino que a solas le decía a su Chiquitín : “Hijo mío, como tu quieras…¡está bien!.
ESTA HISTORIA DE QUE NO COMIA PORQUE EL NIÑO PONIA LAS MANOS ENCIMA DEL PLATO Y NO PODIA COMER, ME LA CONTARON LA HIJA DE CECILIA Y UNA NIETA, LLAMADAS AMBAS ESPERANZA,SIN SABER QUE ESTABA ESCRITA EN LA BIOGRAFIA QUE HABIA HECHO DON TIBURCIO. ELLAS DESCONOCÍAN QUE ESTUVIERA ESCRITA ESTA HISTORIA (Mª de los Ángeles M. de Almagro, autora del libro Josefilla).
+ En cierto día le dio mi padre , al empezar la comida, un buen pedazo de pan blanco , a los pocos momentos nos dimos cuenta que comía sin pan. Preguntóle mi padre: ”Hermana Josefa, ¿no come usted pan?”. -“No ,señor”, respondió -¿Cómo es eso?¿Se lo ha comido ya?. ”No sé en donde está”, respondió la santa anciana , y levantándose miró debajo de su mesita , mostró su faltriquera vacía , etc. queriendo demostrar que no lo había guardado. Se le dio otro pedazo mayor aún que el primero (que apenas comió), y después de la comida me dijo: ¡Ay , padre mío! ¡qué apuros he pasado con lo del pan…!. -Pues ¿qué ha ocurrido?. -Nada , sino que el Chiquitín me lo cogió y lo ha llevado a un niño chiquitillo que lloraba , por el hambre que tenía “.¡Bendito pan! , dije yo; ¡qué bien empleado ha sido!
ESTA HISTORIA DEL PAN ME LA CONTO LA NIETA DE CECILIA NIETA, ESPERANZA ,SIN SABER QUE ESTABA ESCRITA EN LA BIOGRAFIA QUE HABIA HECHO DON TIBURCIO. ELLAS DESCONOCÍAN QUE ESTUVIERA ESCRITA ESTA HISTORIA (Mª de los Ángeles M. de Almagro, autora del libro Josefilla).
El doctor Tirdelh (d. Tiburcio)