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Efectos de su Oración.

¡Cuántas y cuán admirables lecciones debemos sacar , querido lector , de la vida prodigiosa de esta pobrecita y desconocida anciana y mujer ignorante , según la estimación humana ¡Qué foco de luz tan esplendorosa irradian las palabras y hechos , que constituyen la trama prodigiosa de su vida de milagro!. ¡A cuantas consideraciones , y profundas meditaciones , se prestan todos y cada uno de los sucesos , que vamos considerando , si bien meditan y consideran a la luz de la fe!¡Qué bueno es el Señor para los hijos fieles , que de veras le aman , y se esfuerzan en hacer en todo la adorable voluntad de tan buen Padre , como lo practicó la sierva de Dios.!

 

 

 

    Queda dicho repetidas veces , que no pude comprobar ella ni una sola mentira , ni leve , ni jocosa; pues siempre sus labios hablaron palabras de verdad ; pecado mortal , que yo sepa , tampoco le tuvo , no obstante , como el historiador debe ser verídico e imparcial , y , mucho más tratándose de cosas de tanta responsabilidad ante Dios , véase la razón por qué debo al par que sus virtudes , manifestar también las faltas y deslices , que en los trece años que la dirigí espiritualmente pude apreciar en ella , ya que como se dice : “ No todas las acciones de los santos son santas “.

 

 

 

    Dos días después de la última entrevista , nos avisaron los vecinos de aquélla , que estaba en cama enferma . Volé a su lado, y la encontré bastante postrada ; días después se agravó notablemente , por lo que ella misma me pidió confesar , y así lo hizo; al día siguiente le administré la Santa Unción , y a los dos días entregaba plácidamente su bendita alma a aquél Dios y Señor , a quién tanto había amado durante toda su vida ; a las nueve de la noche del día 11 de octubre de 1918 , a los setenta y nueve años y un mes de edad.
   Desconocida pasó por la tierra esta preciosa perla escondida , y del mismo modo desapareció , sin que apenas nadie se diera cuenta de la gran intercesora que perdía el mundo pecador.

 

 


  Querida sierva del Señor ; Ruega por todos nosotros , los que recurrimos  a ti ; no desatiendas a aquéllos que tan asiduamente socorriste ; no olvides tampoco al que , mientras viviste en este mundo , distinguiste con una predilección casi maternal , y fue el guía espiritual de tu privilegiada y bendita alma, y perdónale por su prolongado silencio en dar a conocer los preciados dones y ricas gracias , que Dios Nuestro Señor te concedió , y ahora , aunque tarde , publica agradecido a tus bondades , para gloria de Dios , estímulo santo de otras personas y provecho espiritual de muchas almas.
 

                                                                                                                                                  El doctor  Tirdelh (d. Tiburcio)

Caidas de la Sierva de Dios.

Su santa muerte.

Oracion de D. Tiburcio a Josefilla.

© 2013

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