D. Tiburcio Ruiz de la Hermosa
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Se gastó por nosotros, vÃctima de su negarse a sà mismo, lleno de amor y caridad.
Protector de la Familia
ANGELA GIMENEZ DE LOS GALANES ALVAREZ
Mi madre querÃa que sus suegros, mis abuelos paternos recibieran el Sacramento de la Extremaunción, pero ellos no eran muy creyentes y mi madre no querÃa que pensasen que les habÃa mandado a Don Tiburcio.El era amigo de esta familia porque su abuelo y mi abuelo habÃan trabajado de pastores con Don Federico. Primero falleció mi abuela y entonces Don Tiburcio pasó a visitarla cuando le avisó mi madre de la grave enfermedad que padecÃa y le dijo a mi madre:-No te preocupes Angela, hace poco me dejó un paraguas y con el achaque de devolvérselo paso y le llevo los Sacramentos. Asà se hizo y la abuela murió reconciliada con Dios. En el caso del abuelo, también le avisó mi madre de que estaba muy enfermo y Don Tiburcio le dijo que no se preocupase que con el achaque de hacerle una visita porque hacÃa algún tiempo que no pasaba por su casa le ayudarÃa y, asà se hizo, le llevó los sacramentos y ayudó a morir en paz con Dios.Era un buen sacerdote y muy asiduo a la iglesia. ServÃa de modelo, si alguno iba a ser sacerdote le decÃan: ¡Ay, que sea como Don Tiburcio!