D. Tiburcio Ruiz de la Hermosa
P
PP
Se gastó por nosotros, vÃctima de su negarse a sà mismo, lleno de amor y caridad.
Protector de la Familia
SIMONA GARCIA CARPINTERO SANCHEZ CAMACHO
Yo lo conocà y en casa lo querÃamos mucho. TenÃamos muchas ganas de hacer esto de los papeles para don Tiburcio. TenÃa una estampa suya y la he besado tanto y le he rezado tanto, ahora no tengo esa estampa, a ver si hubiera alguna que pago lo que haga falta.
Llegábamos temprano a la iglesia o a su casa a hacer hora. Iba a mi casa y se sentaba, solo por visitarnos o por llevar la Comunión a mi padre. Hablaban siempre de cosas de iglesia o bien lo acompañábamos a la iglesia. A mi hermana Consuelo la visitaba mucho porque estaba enferma y pasaba horas hablándome de los Sacramentos. Mejor imposible, te cogÃa la mano siempre para saludarte con más cariño todavÃa.
Cuando estaba malo estuvimos visitándolo y rezábamos y él contestando lo que podÃa, estaba ya muy enfermo. Mi madre y yo lo querÃamos como si fuera nuestro padre, con esa cara de simpatÃa, no cambiaba su carácter, nunca se despistaba, siempre te veÃa. Llevó la enfermedad muy bien y con mucha resignación.
El no guardaba un dÃa de Confesión sino que confesaba diariamente, incluso en la sacristÃa.